“He citado en mis artículos la declaración de Robert Glaubert, ex subsecretario del Tesoro de  los EEUU, pero vale la pena repetirla siempre que hablemos de la crisis bancaria y,  particularmente, del caso Filanbanco porque Glaubert, sin ser adivino pero con enorme  sentido de ética profesional,  dibujo la postal exacta de lo que ha sucedido. Él señalo que  “mantener vivos a los bancos insolventes solo posterga su caída” y que “no hay bancos  demasiados grandes para quebrar “ya que “proteger a los bancos grandes, sencillamente  conduce a problemas muchos más grandes en el futuro”. Por lo que el Estado, “únicamente  debe proteger a los depositantes y no a los accionistas y gerentes “.  Sólo que para cerrar un banco ineficiente,  según este catedrático de la Kennedy School of  Government de la Universidad de Harvard, “se debe buscar funcionarios que tengan la firmeza  y la disciplina mental para efectuarlo” (Gestión, # 53, nov. 98). Esta situación que vislumbró  Glaubert puede ser ahora vista con exactitud por lectoras y lectores especializados, gracias a  la abundante documentación presentada en el libro Documentos del caso Filanbanco”.                     “Eran los días de interpelación a Juan Falconi Puig: el Superintendente fue censurado y el  cargo quedó vacante por casi cinco meses sin que las nuevas autoridades hayan demostrado  hasta hoy los arrestos del caso para perseguir a quienes defraudaron al público. Actualmente,  aquel que emprendió una lucha frontal contra la corrupción bancaria se encuentra bajo el  fuego a mansalva del sindicato, cuyos tentáculos sostienen algunas curules en el Congreso, se  esconden bajo ciertas togas que persiguen a quienes denuncian a los banksters y se agazapan  tras las donaciones por venir de la campaña electoral en ciernes”.                           Tomado del Prefacio del libro “Documentos del Caso Filanbanco”: “La copúla disoluta”.                                             de Raúl Vallejo Brazo politico de los Isaías